Jesús Jiménez Peraza: A Oscar Pérez le violaron sus derechos humanos - Laclé en Línea

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domingo, 21 de enero de 2018

Jesús Jiménez Peraza: A Oscar Pérez le violaron sus derechos humanos

"Cualquiera sea el método de lucha, lleva implícito el recíproco y cabal respeto". 



* Jesús Jiménez Peraza. 




Dr. Jesús Jiménez Peraza.
La primera vez que tuve conocimiento del inspector Óscar Alberto Pérez, a finales del mes de junio del 2017 y a través de la prensa escrita nacional, lo califiqué como trapo rojo del gobierno porque me resulta, así escrito en presente porque se me antoja aún inconcebible, que un hombre que sustrae un helicóptero y se dispone a rebelarse contra un gobierno en ejercicio acosado políticamente a factores externos e internos, pueda iniciar sus acciones tomándose y distribuyendo un selfie para que no haya ninguna duda de su identificación, a los efectos de ulterior imputación y procesamiento. 

Que ese mismo día hubiese sobrevolado el centro de Caracas y haciendo una parodia de ataque tanto a la sede del Ministerio de Relaciones Interiores, como al edificio del Tribunal Supremo de Justicia, sin ocasionar heridos ni bajas de ningún tipo me consolidó la opinión, evidentemente sólo tiene interés en distraer la atención pública en relación a las guarimbas, que para entonces se incrementaban en varias ciudades del país, por lo que debía ser un señuelo y protegido del propio gobierno. Su aparición en una marcha opositora en julio del 2017 y la rauda operación Génesis, donde fue sustraído armamento de guerra de uso exclusivo de la Fuerza Armada Nacional, no me hicieron cambiar de opinión sobre el personaje y su significación, porque ambos casos sirvieron para divulgar videos comprobatorios de su participación, circunstancia que precisamente se contrapone a la técnica desplegada en una acción bélica rebelde. 

Cualquier guerrillero o miembro de la resistencia lo primero que hace es tomar extremas medidas de seguridad para ocultar su identidad, lo que le permite pasar desapercibido al ejecutar alguna otra acción posterior y dificultar la prueba en caso de ser capturado. Tampoco es común revelar la zona geográfica donde se generalmente se actúa, porque trae como consecuencia la concentración de la acción policial, facilitándose las posibilidades de su captura.

El 03 de enero del presente año vi sus fotos junto a otro ciudadano, difusamente colocadas en las paredes del aeropuerto José Antonio Anzoátegui, en Barcelona, llamándome poderosamente la atención que se ofreciera recompensa por su captura tildándolo como terrorista, puesto el calificativo está reservado a ejecutantes de maniobras extremas para imponer a la fuerza ideas religiosas, racistas o políticas, mediante la utilización de medios y acciones desproporcionadas. 

Terrorista fue Osama Bin Laden, quien ordenó y en efecto hizo secuestrar varios aviones con pasajeros civiles y estrellarlos contra los centros íconos del poderío económico y militar del país más poderoso de la tierra, como World Trade Center y el Pentágono, en New York y Washington, respectivamente; también merece el calificativo Abu Bakr al Baghdadi, líder de ISIS, especializados en mortíferos collares minados para aniquilar rehenes, espantando al mundo civilizado o Abu Muhammad al Julani, quien comanda 10.000 combatientes, capaces de inmolarse en ataques suicidas en Siria, personajes por quienes existen ofertas que superan los 20 millones de dólares por persona, por suministrar datos que conduzcan a su captura. 

Pero cómo puede incluirse en el mismo equipo a una persona que no ha matado a nadie, que tomó una sede policial pero no hirió a ningún funcionario y se limitó a darles una perorata sobre las razones políticas que orienta su conducta y a pedirles se unieran a su causa.

La última vez que tuve conocimiento en vida del inspector Óscar Alberto Pérez, fue igualmente a través de un video, donde decía con su cara ensangrentada, que se estaba rindiendo junto a los suyos, incluidos mujeres y civiles. Nuevamente pensé en la componenda, en el pote de humo, si la acción fuera cierta solamente tendría que blandir un trapo blanco como prueba de rendición. Esa es una señal de cese al fuego internacionalmente aceptada, que debe ser por obligación ética y legal acatada. De no ser un acto acordado con el gobierno no podría estar transmitiendo en vivo sus condiciones, porque simplemente las fuerzas policiales le cortarían la energía eléctrica, con ella el wifi y se termina la película. 

De ser verdadero el hecho, pensé, debe estar rodeado y acordonado el sitio con tanques y helicópteros, ya que la ley no prohíbe la presencia excesiva de fuerzas útiles para disuadir, lo que no está permitido es el uso desproporcionado pudiendose iniciar la técnica de persuasión, en una primera etapa directa, para que se produzca la entrega sin bajas; de no resultar, buscarán amigos y familiares para que se rinda, eso ya lo vi en una famosa película basada en hechos de la vida real en 1972, llamada Tarde de Perros o Dog Day Afternoon, protagonizada por el celebérrimo Al Pacino, a quien le fue frustrado el ataque a un banco. 

También quedaba la alternativa del desgaste físico, la misma técnica que el presidente Chávez comentó por televisión, le había recomendado José Vicente Rangel para aplicar a los sublevados de la plaza Altamira, consistiendo en cortar el paso de agua, energía y comida a los insurrectos. Como los seres humanos requieren de los tres elementos insustituibles al poco tiempo suelen rendirse. 

El espíritu férreo e indoblegable de Franklin Brito, no es común. Posteriormente conocí que no se trataba de una película ni de una componenda. Era cierto que un módulo de la Fuerza Armada Nacional y posiblemente los llamados colectivos, con armas poderosas y mortíferas atacaron el sitio y dieron muerte a seis personas, incluida Óscar Pérez y detuvieron otras seis.

Sólo después de su muerte tan trágica, rodeada de hechos desproporcionados, injustificados y sangrientos, entiendo las actuaciones de Óscar Alberto Pérez y las relaciono con la época de la literatura española conocida como novelesca de caballería, en boga desde principios del Siglo XVII, representada con El Amadís de Gaula, atribuido a Garci Rodríguez de Montalvo y la obra cumbre,Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, donde el personaje central estaba constituido por un Caballero hacedor de justicia, aún cuando la misma no se impusiera a través de los cánones generalmente aceptados. 

No comparto las acciones armadas o violentas para luchar en política, tengo como patrón central que las ideas deben ser transmitidas mediante discursos, razones y convencimiento e impuestas electoralmente pero estoy convencido sí, que cualquiera sea el método de lucha, lleva implícito el recíproco y cabal respeto por los Derechos Humanos, que en tu caso fueron evidentemente violentados. Óscar Pérez, descansa en Paz!


jesusjimenezperaza@gmail.com



*Abogado Universidad Central de Venezuela (1969). 
Libre ejercicio profesional (1969 – 1992 / 2002). 
Presidente Fundamiranda (1972/1973). 
Miembro junta directiva Colegio Abogados del Estado Lara (1992 – 1994). 
Juez Superior Tercero Agrario 1992 – 2002. Juez Rector Civil Estado Lara (1998 – 2001). 
Profesor Derecho Agrario. Univ. Fermín Toro. 2001 – 2002. 
Presidente del Centro Internacional de Formación Arístides Calvani Capítulo Lara. 
Apoderado/Consultor de diferentes empresas privadas. 
Ha publicado 2 obras: “Algunos Conceptos, Acciones y Procedimientos Agrarios” (2001) y “Comentarios a la Ley de Tierras”. Edc. 2008. (Edic. 2010).




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